Somos un proyecto de memoria en torno a las bebidas espirituosas, desde una conciencia cíclica y femenina.
Recordamos los saberes de las bebidas tradicionales —curadas, fermentadas y destiladas— que han sido sostenidos por el mujerío en distintos cuerpos, manos y territorios y, desde allí, labramos el propio camino de conexión con nuestro cuerpo sexual y vientre matriz.

La bebida–el agua–el líquido como primer lenguaje: LA MATRIA. LA MADRE. MAMÍFERA.
Prímula está profundamente ligada a la madre, al agua, porque la bebida como lenguaje me lleva a conectar con ella en distintas profundidades.
La madre, además de biológica, es también nuestra capacidad de ir al encuentro con una entidad femenina que habita en las aguas subterráneas de cada quien: una madre simbólica, existente, que nos pare y acompaña en distintas ciclicidades y momentos de vida.
Ella remueve diferentes fuerzas; es una gran iniciadora, es antigua y arquetípica, nos secunda. Nos abraza y, a la vez, nos muestra los dientes. Al unísono, esa madre también soy yo. Es mi tierra negra.
Tengo una madre -y también soy mi propia madre- : una que vive en el subsuelo y me invita a bajar allí, cada tanto, buscando compostar, fecundar y transformar el sustrato vital de la vida. A ese espacio desciendo a guardianear con la bebida.